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Así está el debate sobre el cargador universal

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Así está el debate sobre el cargador universal

 

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Quizá poco más de una década atrás pueda parecer un pasado muy remoto. Es posible que muchos de los jóvenes de la generación Z no se acuerden, pero hasta 2009 había un gran número de formatos de cargador para el móvil.

 

En aquella época, cada cierto tiempo se repetía una escena semejante: la batería del móvil dejaba a alguien sin su smartphone en el peor momento. Y, claro, no era lo habitual ir con el cargador a todas partes. Entonces alguien se ofrecía a prestarle un cargador, pero casi siempre resultaba que no era compatible.

 

Entonces, en ese año 2009, llegó un rayo de esperanza que facilitaría mucho la tarea de prestar tu cargador: un acuerdo de armonización promovido por la Unión Europea y al que se sumaron Apple, LG, Motorola, NEC, Nokia, Qualcomm, Research In Motion (RIM), Samsung, Sony Ericsson y Texas Instruments.

 

A partir de 2014, cuando el acuerdo expiró, se fueron popularizando diversos sistemas.  Ahora, se debate ir un paso más allá: llegar al cargador universal, algo que podría hacerse de manera obligatoria.

 

Los argumentos a favor del cargador universal

 

El principal argumento es el beneficio ambiental. Un cargador puede servir para muchos dispositivos, lo que evitaría que los fabricantes incorporen uno en cada terminal que vendan. Cuando cambies de móvil, el cargador te seguiría sirviendo, aunque fuese de distinta marca. También podrías compartir el mismo con otros miembros de tu familia.

 

El resultado es que, al necesitarse menos cargadores, también se generarían menos toneladas de residuos radioeléctricos cuando se retiran. Y hay que tener en cuenta que estamos hablando de un tipo de basura difícil de gestionar.

 

Además, menos cargadores vendidos suponen una disminución de coste. Con el mismo precio, un dispositivo podría incorporar otras funcionalidades o, visto de otra manera, podría contarse con igual calidad pero más barato.

 

Otro aspecto positivo es que se podría caminar de forma más rápida hacia la popularización de estándares interoperables. Esa conexión universal para cargar el móvil podría servir para otros usos, al convertirse en una referencia.

 

Y, por supuesto, un cargador universal disminuye significativamente las probabilidades de quedarse sin posibilidad de recarga. Cualquiera puede prestarte uno que te valga.

 

Los argumentos en contra

 

Los detractores del cargador universal defienden que la innovación requiere una cierta apertura que contrasta con el establecimiento de estándares obligatorios. Entienden que todo sistema es perfeccionable y que en otros ámbitos se ha demostrado que no es raro que una mejora reclame un giro importante, una nueva referencia.

 

En ese sentido, la competencia de distintos estándares puede favorecer un avance generalizado. Cada uno de ellos, en su evolución, buscará perfeccionar sus puntos débiles intentando superar las ventajas de los otros modelos.

 

Por otro lado, hay una cuestión importante. Cada empresa tiene sus propios proyectos, para los que viene desarrollando inversiones y en los que lleva trabajando mucho tiempo. Decidir legislativamente que la mejor opción se debe parecer a un tipo u otro de cargador es, en el fondo, aproximarse más a los planes de unas empresas que de otras.

 

También hay que tener en cuenta que parte de los beneficios de un cargador universal dependen de que varios dispositivos en un mismo hogar u oficina se carguen con el mismo cargador. Si así se hace, ya no será posible cargarlos todos al mismo tiempo. Pueden surgir conflictos, en especial cuando todos tienen el hábito de hacerlo al finalizar una intensa jornada de uso en la que se ha ido agotando la batería.

 

El cargador universal es una idea que ronda la cabeza de las autoridades desde hace tiempo. Gran parte del debate gira en torno al medio para lograrlo: un nuevo acuerdo entre empresas auspiciado por las autoridades o una norma de carácter obligatorio.

 

Por Gonzalo García Abad

Imagen| Rebecca Aldama en Unsplash