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Cómo los dispositivos conectados han cambiado nuestra forma de caminar

Pe_Jazztel
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Cómo los dispositivos conectados han cambiado nuestra forma de caminar

 

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Caminar es una acción que hacemos de forma natural, sin necesidad de pensar en ello. Lo hacemos para desplazarnos de un lugar a otro, pero también por deporte, por relajación… Lo que sí meditamos cada vez más es qué le pedimos a nuestro smartphone en los trayectos a pie.

 

Día a día, los dispositivos conectados cambian, por tanto, nuestra forma de andar, tanto en entornos urbanos como naturales. Veamos algunas de las innovaciones que han resultado más disruptivas.

 

El GPS

 

El posicionamiento ha resultado ser revolucionario para los mapas. Antes, en formato papel, podíamos ver caminos, poblaciones, accidentes geográficos, edificios, calles, etcétera. Lo que muchas veces resultaba más complicado era encontrarte a ti mismo dentro del mapa. Hoy, con el GPS, tu móvil te dice dónde estás. La famosa frase “yo creo que debemos estar por aquí” ha acabado en el olvido.

 

Pero no solo es que hoy sepas dónde estás tú y dónde está todo, sino que cualquiera que quieres que sepa por dónde andas puede conocer tu ubicación. Eso es algo muy valioso cuando quieres quedar con tus amigos, muy útil en caso de accidente y, probablemente, puede ser revolucionario en el control de epidemias contagiosas, al poder compartir con qué personas has estado.

 

En todo caso, resulta que, ahora, andar con el móvil genera datos, el nuevo ‘petróleo’, y gracias a los relacionados con tu posicionamiento las empresas pueden ofrecerte ofertas más personalizadas e incluso guiarte por espacios cerrados como edificios públicos o establecimientos comerciales.

 

Igualmente, es posible saber qué ruta has seguido y compartirla con otras personas. En especial en los espacios naturales, descargar un track de un tercero es una manera cómoda de saber por dónde tienes que ir para llegar a tu destino deseado.

 

Las cámaras de los móviles

 

Antes, cuando caminabas por la calle o por la naturaleza y te sorprendía algo, no era raro que pensases en cuánto te hubiese gustado que un amigo o un familiar lo hubiese visto. Hoy, aunque no puedas teletransportar a esa persona, sí puedes tomar un foto o un vídeo con el móvil. Además, en cuestión de segundos puedes enviar un mensaje compartiéndolo.

 

Caminar, por tanto, resulta una experiencia mucho más colectiva, menos personal. Incluso si no tomamos fotos con el móvil, casi todo el mundo consulta contenidos audiovisuales que otras personas han creado en las paradas de sus trayectos. Queremos saber cómo era esa ruta de senderismo, tal o cual monumento o el restaurante en el que comerás en tu próximo viaje.

 

Los dispositivos y el ejercicio físico

 

Andar y correr son también formas de hacer ejercicio, pero hoy todo se organiza mucho más. Muchos buscan en las pulseras de actividad una fuente de datos que les permita saber si están cumpliendo con su plan para ponerse en forma.

 

Así, cada vez que sales a la calle, inicias una nueva sesión de ejercicio que será documentada y cuyos resultados (calorías consumidas, frecuencia cardiaca, etcétera) son medidos y comparados con los de jornadas anteriores.

 

Los pasos hacia un camino inteligente

 

El primer resultado es que tus caminatas están recubiertas de una enorme capa de datos que pueden ser un arma de doble filo. Si sabes emplear la información resultante podrás mejorar tus relaciones sociales, tu salud y enfocar mejor tus intereses y aficiones.

 

Por el contrario, no pocas personas se convierten en ‘rehenes’ del registro. Desnaturalizan la acción natural de andar porque solamente piensan en cómo quedará todo lo que hacen en su smartphone. Se genera ansiedad y se pone en peligro la armonía que produce caminar con naturalidad por tu entorno.

 

En definitiva, el smartphone es un medio para transitar caminos más fructíferos. Debemos hacer un uso de él consciente y responsable que enriquezca nuestra vida sin hacernos perder la gracia de acciones tan naturales como caminar.

 

Por Gonzalo García Abad.

Imagen|Jamie Street en Unsplash