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Cómo compartir archivos de forma segura

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Cómo compartir archivos de forma segura

 

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Hace años, cuando queríamos compartir archivos con amigos, familiares o compañeros de trabajo, no quedaba otro remedio que hacerlo por medios puramente físicos, como a través de discos o memorias USB. Sin duda, una forma fiable y segura de intercambiar datos, pero no la más cómoda, desde luego. Con la llegada y evolución de internet se amplió el abanico y, en la actualidad, hay muchas más opciones.

 

Correo electrónico

 

En primer lugar, una de las maneras más sencillas y extendidas de enviar datos es a través del correo electrónico, aunque cabe preguntarse si solemos hacerlo sin comprometer la seguridad y privacidad de los archivos, fuera de las miradas de terceras personas. 

 

Hay varias formas de protegerlos. Una de las más fáciles para los usuarios es comprimirlos dentro de un ZIP o un RAR, dos de los formatos para la compresión de archivos más populares, y blindar el posible acceso de intrusos con una contraseña. De este modo, solo quienes sepan la contraseña podrán extraer y ver el contenido del archivo.

 

Sin embargo, para asegurarnos el máximo nivel de protección no existe mejor forma que cifrar la información. Este procedimiento modifica por completo todo el código del archivo, por lo que no habrá manera de abrirlo sin la correspondiente clave en poder del destinatario para descifrarlo. 

 

En este punto cabe decir que, aunque no hace falta tener conocimientos de informática muy avanzados, hay que seguir paso a paso los procedimientos que marcan las herramientas que nos ayudan en la tarea, por lo que la encriptación solo conviene cuando intercambiamos información verdaderamente sensible.

 

Almacenamiento en la nube

 

Ahora bien, cuando son archivos que exceden un determinado peso, hay otras vías más apropiadas para compartirlos. Por ejemplo, Gmail, una de las plataformas de correo electrónico más utilizadas, tiene un límite de 25 MB por mensaje. Esto incluye el texto y todos los archivos que adjuntamos, lo que puede quedarse corto si tenemos en cuenta que, por ejemplo, una fotografía tomada desde el móvil puede ocupar 5 MB. 

 

Para sortear este problema los servicios de almacenamiento en la nube nos permiten compartir archivos de gran tamaño con otras personas sin las limitaciones del email

 

Todos solemos tener un espacio de almacenamiento en la nube, lo usemos o no, ya sea en Google con Google Drive o en Microsoft OneDrive si tenemos una cuenta de Outlook registrada con Windows 10. Además, en la red existen numerosas plataformas que ofrecen servicios de este tipo, como Mega, Dropbox, iCloud o WeTransfer, que suelen ser gratuitas hasta cierta capacidad.

 

No obstante, si bien se trata de herramientas muy prácticas, debemos tener en cuenta algunos aspectos a fin de preservar lo que intercambiamos. Antes de enviar los datos conviene revisar con quién y qué tipo de información vamos a compartir, tal como recuerdan los expertos en ciberseguridad de la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI). También cerciorarnos de los permisos que configuramos de acceso a la información, es decir, si esta solo se podrá leer o, además, se podrá modificar e incluso borrar, para evitar sustos. 

 

Redes P2P

 

Existe otra forma de compartir archivos: a través de una conexión P2P (Peer to Peer). En esta red de intercambio de archivos, que lleva mucho tiempo con nosotros, básicamente una persona o un equipo comparte datos con otro. En esta clase de descargas no se necesitan intermediarios; los archivos pasan directamente de un punto a otro a través de aplicaciones como uTorrent, BitTorrent o ToffeeShare. 

 

Eso sí, al instalarlas, subraya la OSI, hay que comprobar que solo se están compartiendo los directorios necesarios (normalmente aquellos desde los que se descargan los archivos) y ninguno más. En caso contrario, estaremos poniendo a disposición de todos los usuarios conectados la red ficheros y carpetas que podrían comprometer nuestra privacidad. 

 

Por Patricia M. Liceras

Imagen: Glenn Carstens-Peters (Unsplash)