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Desde 1G a 5G: generación tras generación, los móviles se renuevan

Pe_Jazztel
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Desde 1G a 5G: generación tras generación, los móviles se renuevan

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Las generaciones sucesivas de telefonía móvil y dispositivos conectados han sido, junto al desarrollo de internet, uno de los protagonistas principales de las telecomunicaciones de los últimos tiempos. Veamos cómo ha sido el camino.

1G: un salto gigantesco

 

La primera generación de teléfonos móviles supuso un salto muy importante. En los años ochenta del siglo XX, personas de diferentes partes del mundo comenzaban a emplear una solución todavía analógica, pero que sentaba las bases de la popularización de la tecnología.

 

En esencia, sus usuarios eran ejecutivos que querían tener una opción para comunicarse casi desde cualquier lugar. De ese modo, rompían la dependencia de sus despachos, de las cabinas y de otros teléfonos públicos.

2G: nacen los mensajes por móvil

 

Esta nueva generación vislumbró el camino por el que habrían de pasar las demás: 

  • Un incremento progresivo de la seguridad de las comunicaciones.
  • Un aprovechamiento más eficiente del espectro radioeléctrico.
  • Más servicios de utilidad para los usuarios.

Los datos van adquiriendo mayor protagonismo. Surge un servicio revolucionario: los mensajes, entre ellos, los SMS. De este modo, se estaba dando un paso que sentó las bases de, por ejemplo, las actuales redes sociales y de los sistemas de mensajería instantánea.

 

3G: la generación puente

 

3G fue una tecnología de progresiva transición. De hecho, el paso de 2G a 4G transitó por fases intermedias como 2.5G, 3.75G, la propia 3G, 3.5G y 3.75G. Estamos hablando de un momento que coincidió con el despegue de internet y el amplio desarrollo de otros ámbitos de las telecomunicaciones, así como de la informática y la electrónica.

 

De forma progresiva, se fue caminando hacia una telefonía móvil en la que cada generación debía ofrecer nuevas soluciones. Surgió un nuevo concepto de conectividad en marcha y los teléfonos móviles fueron incorporando nuevas funcionalidades. Al mismo tiempo, se desarrollaron otros objetos con conexión móvil, como los módem USB, por ejemplo.

 

El cambio más importante, sin duda, es que el momento de la transición del 2G al 3G es el de la popularización de la telefonía móvil en gran parte del mundo. Los países más desarrollados llegaron un poco antes. Con los años, se pasó de un servicio elitista a tener más teléfonos móviles que personas en el mundo.

 

4G y los dispositivos conectados

 

En la transición entre 3G y 4G nace un concepto revolucionario: el smartphone. Algunas de las viejas tareas que realizaba el ordenador llegan al teléfono móvil. De hecho, los dispositivos que se empleaban en el comienzo de la época de 3G introducían cada vez más posibilidades y tipos de conexión. 

 

Con el 4G se da un salto en la posibilidad de emplear más datos y aplicaciones móviles más complejas. El resultado es un universo de apps para usos inimaginables solo unos años antes. 

El cambio no se queda ahí, sino que el propio teléfono va perdiendo protagonismo. Se crea un amplio conjunto de dispositivos conectados. Van ganando terreno algunos otros como tablets, smartwatches e, incluso, se abren aplicaciones industriales, comerciales, en la domotización del hogar, en el automóvil, etcétera.

 

5G: el actual salto al futuro

 

La última generación de dispositivos conectados está dando sus primeros pasos hacia un futuro muy prometedor. Con ella es posible incrementar la velocidad de carga y descarga. De este modo, los contenidos de la mayor calidad pueden ser soportados por dispositivos móviles.

 

Además, el internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés) tiene un alcance mucho mayor. Es posible alcanzar una mayor densidad de dispositivos por cada kilómetro cuadrado.

Otra revolución viene de la reducción de la latencia, incluso alrededor de la milésima de segundo. Eso es un salto en las comunicaciones en tiempo real, que reclaman respuestas sin dilaciones. 

Indudablemente, en pocos años estaremos hablando de 6G y quizá de aplicaciones tan interesantes como el internet de los sentidos, por ejemplo. Lo que hoy está claro es que cada generación camina a hombros de gigantes.

 

Por Gonzalo García Abad.

 

Imagen | Shiwa ID en Unsplash