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¿Desnudos artísticos prohibidos? Los museos se pasan a OnlyFans

Carlota_Jazztel
Community Manager

¿Desnudos artísticos prohibidos? Los museos se pasan a OnlyFans

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Para proteger a los usuarios, las redes sociales, siempre en el ojo del huracán, desaprueban el lenguaje malsonante y las imágenes inadecuadas, como las fotografías que exhiben desnudos, aunque estas pertenezcan a obras de arte.

 

Los desarrolladores se sienten orgullosos del desarrollo de la inteligencia artificial y la automatización en los algoritmos que controlan el contenido de las redes sociales. Sin embargo, no siempre funcionan tan bien como nos gustaría. Así le ha pasado a la Oficina de Turismo de Viena (Austria), que sufre la constante censura de plataformas como Facebook, Instagram y TikTok a algunas de sus piezas más representativas por el simple hecho de estar protagonizadas por cuerpos al natural.

 

Desnudez no es igual a pornografía

Después de que esas redes sociales hayan borrado imágenes e incluso eliminado cuentas, instituciones como el Leopold Museum, el Museo de Historia del Arte de Viena y el Museo de Historia Natural de la ciudad han iniciado una llamativa protesta: se han registrado en OnlyFans, una red en la que los desnudos sí están permitidos (y también el contenido sexual).

 

https://youtu.be/jiEMnTLhx3w

 

Para acceder a su perfil es necesario pagar una suscripción, así que desde la Oficina de Turismo han decidido que quienes abonen esos 3 € recibirán una tarjeta gratuita de transporte público de la ciudad o podrán entrar gratis en los citados museos.

 

La web turística de Viena ha publicado un comunicado en el que denuncian el caso y piden que se revisen las políticas de las redes sociales. “Viena y sus instituciones de arte se encuentran entre las víctimas de esta nueva ola de mojigatería, con estatuas desnudas y obras de arte famosas incluidas en la lista negra según las pautas de las redes sociales”, señalan.

 

¿Y cuáles son las ‘culpables’ de toda esta polémica? Pues, por ejemplo, la Venus de Willendorf. Esta creación del Paleolítico ha sido fundamental para el estudio de la sociedad de la época, pues podría encarnar a una diosa de la fertilidad. Y ‘Liebespaar’ (‘Amantes’), la pintura que Koloman Moser realizó en 1913. La pieza aparecía en un vídeo homenaje del Leopold Museum y fue bloqueado en Facebook e Instagram al representar a una pareja desnuda, abrazándose.

 

La cruzada del arte

El caso vienés no es único. Muchos artistas e instituciones ya se han dado de bruces con la inesperada reprobación de las plataformas virtuales. En 2017, Instagram borró unas fotografías de la fotógrafa Imogen Cunningham expuestas en el Museo de Bellas Artes de Boston (Estados Unidos).

 

Lo mismo sucedió con ‘Nymphs and Satyr’, una pintura de Gerardo Monroy que Facebook eliminó por ofrecer “contenido sexual”. O con la cuenta de Durand-Baïssas, un artista que se ‘atrevió’ a publicar una foto del cuadro ‘El origen del mundo ‘, de Courbet, en el que se exhibe un primer plano de los genitales femeninos.museos2.jpg

 

Para denunciar estas situaciones se ha creado la web ‘Don’t delete art’ (no borres el arte, en castellano), una iniciativa que recopila todas las fotografías, cuadros, grabados y esculturas que han sido eliminados de esos foros, con el propósito de que el mundo digital no pierda esa parte de la cultura que ahora está vetada.

 

¿Qué dicen las redes sociales?

¿Deberían las redes replantear sus normas respecto al contenido? En realidad, Facebook, Instagram y TikTok realizan excepciones a la política de ‘cero desnudos’ como las imágenes en contextos de lactancia materna, cirugías y partos. De forma explícita, Instagram señala que “también se aceptan desnudos en fotos de cuadros y esculturas”. Entonces, ¿cuál es el problema?

 

Helena Hartlauer, portavoz de la Oficina de Turismo de Viena, focaliza en la gravedad de estas prácticas: “Podría llevar a una autocensura inconsciente cuando los artistas comienzan a hacer arte de manera diferente (…) porque saben que una herramienta tan fuerte como las redes sociales no mostraría ni promovería ciertos tipos de arte”.

 

Porque al margen de las sonrisas de incredulidad que despierta esta noticia, se plantea una importante reflexión. Esos algoritmos que gestionan cada contenido y marcan cada vez más el devenir de nuestra existencia digital, ¿funcionan de manera correcta? O, como dijo Juvenal: ¿quién vigila a los vigilantes?

 

Por Noelia Martínez

 

Imágenes | Daria Sheveleva, kevin laminto on Unsplash