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La ropa conectada que no da puntada sin hilo

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La ropa conectada que no da puntada sin hilo

 

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La ropa conectada ya está aquí y todo indica que no ha hecho más que entrar por la puerta. Los próximos años deben ser los de la consolidación de la digitalización de la moda y las tecnologías ponibles.

 

La creatividad es, y seguirá siendo, una clave fundamental para el sector textil. Por ello, las aplicaciones de la conectividad a la ropa y al calzado no pueden tener límites. No obstante, es cierto que se observan varias tendencias importantes en la ropa conectada.

 

Ropa y calzado de deporte conectados

 

La conectividad aporta a la ropa y al calzado deportivos múltiples funciones:

 

  • Control de la posición de la parte del cuerpo en la que se lleva puesta la prenda. Así, unos pantalones conectados pueden registrar si estamos haciendo un ejercicio de la manera más adecuada e, incluso, indicarnos hacia dónde tenemos que mover las piernas.
  • Seguimiento de constantes vitales durante el ejercicio para saber cómo reacciona nuestro organismo ante el ejercicio. Eso es algo que ya se viene desarrollando hace tiempo con pulseras de actividad, pero se puede extender a prendas como camisetas que miden el pulso, la presión arterial, la frecuencia respiratoria o la temperatura corporal.
  • Aplicación de la ropa a los deportes electrónicos como un elemento más de la interacción. La prenda puede ser el instrumento para realizar acciones y para percibir sensaciones.
  • Adaptación continua a las necesidades del ejercicio. La ropa y el calzado pueden variar su forma y características para abrigar más o menos, para sujetar con mayor o menor firmeza, para incorporar o desenganchar complementos, etcétera. Eso es útil en ejercicios que pueden pasar por diversas fases en las que se requieren características diferentes para el atuendo que llevamos.

 

La ropa conectada a la tecnología

 

Las prendas conectadas se pueden convertir en un soporte físico para la tecnología. Pueden incorporar sensores y otros dispositivos de registro, envío y recepción de información.

 

Con ello, la ropa se convierte en un recipiente tecnológico, en un instrumento para acercarnos la tecnología, con algunas características interesantes:

 

  • Ahorramos espacio. Si llevamos incorporado el móvil en la camisa o en la chaqueta, no tendremos que llevarlo siempre con nosotros.
  • Facilita la identificación. Al ser la capa exterior que llevamos puesta, al entrar a un lugar en el que nos tengamos que identificar digitalmente, no necesitaremos sacar ningún dispositivo especial.
  • El tacto multiplica su valor. En un smartphone podemos tener funciones de vibración, pero son muy incompletas, ya que no siempre está en contacto con nuestro cuerpo. Una prenda conectada puede llegar a cambiar la presión que hace sobre nosotros para enviarnos avisos o, incluso, para adaptarse al entorno concreto que atravesamos.
  • Puede interactuar con balizas electrónicas de una forma muy natural. Llegamos a un recinto y somos guiados por las balizas electrónicas con nuestras prendas. La ropa puede proyectar imágenes e informaciones, emitir sonidos que generen una experiencia envolvente.
  • La ropa se ha mostrado como uno de los mejores instrumentos para introducir estándares manteniendo la libertad creativa. Todas las personas que forman parte de un mismo grupo pueden incorporar una tecnología a su ropa que facilite el intercambio de información entre ellos y, sin embargo, la estética de cada prenda puede ser completamente diferente.

 

La conectividad textil con propósitos concretos

 

Además del salto tecnológico de la ropa deportiva y del empleo de la ropa y calzado como contenedor tecnológico, el sector textil viene empleando la conectividad con un interés propio:

 

  • Posibilidades estéticas. La conectividad ofrece una oportunidad para una ropa y un calzado cambiantes, cuya forma, color y otras características evolucionen según el ambiente en el que estemos.
  • Ergonomía. Un sensor puede medir datos que indiquen cuáles son las características ideales para la prenda en cada momento: ajuste, abotonaduras, cinturones, pliegues, largo, etcétera.
  • Climatización. Seguir la temperatura corporal o conocer la exterior puede ser fundamental para decidir cómo ha de adaptarse una prenda al entorno.
  • Limpieza. La ropa conectada puede decirnos cuándo debe limpiarse y cómo debemos hacerlo y avisarnos de un lavado incorrecto.

 

La ropa conectada puede constituir un nuevo paso muy importante en la historia del sector textil. Se abren muchas nuevas opciones que pueden ser una gran palanca de creatividad e innovación.

 

Por Gonzalo García Abad

Imagen | Becca McHaffie en Unsplash